Mercados latinoamericanos: morosidad 2017

El informe para fin de año del Banco Central Chileno, revela que en dicho país, los niveles de endeudamiento son preocupantes y el organismo alerta sobre un aumento del mismo y que las pérdidas en fondos de pensiones conservadores, podrían aumentar. En el documento de Política Monetaria emitido por el ente que preside Mario Marcel, se advierte acerca de los niveles de endeudamiento y la vulnerabilidad de los fondos de pensiones más conservadores, los cuales podrían seguir aumentando.

La rentabilidad de las empresas se encuentra en su menor nivel en seis años y los consumidores se están endeudando cada vez más, lo que responde en gran medida a un aumento de los créditos hipotecarios. La deuda de los hogares subió a 65 % del ingreso en el tercer trimestre, lo que se compara con el 62,6 % de fines del 2016, mientras que la carga de deuda se mantuvo en 15 %. Si bien no aumentó la morosidad de la deuda bancaria de las empresas, los atrasos de entre 3 y 12 meses incrementaron, lo que representa una señal de advertencia de que estas compañías tendrán dificultades para “regularizar su situación” a medida que la economía se desacelera y los costos de financiamiento aumentan.

Asimismo, la victoria de Donald Trump gatilló una fuerte alza en las tasas de los bonos, trayendo como efecto una baja en el valor de los fondos de pensiones locales.

Mientras tanto en Perú, la morosidad bancaria se elevó consecutivamente durante todo el año, comenzando su ascenso los últimos dos meses del 2015. ASBANC, la institución gremial que agrupa a los principales bancos e instituciones financieras privadas del Perú, considera que un eventual repunte de la

demanda interna como se tiene previsto, generará un cambio la tendencia de la morosidad. Sin embargo, al cierre del 2016, la morosidad bancaria de Perú se ubicó por encima de los 2.87%, que significó un avance de 0.18 puntos porcentuales en comparación con junio de 2015.

Analizando las cifras, según tipo de crédito, se observa un alza en el porcentaje de atrasos de los créditos a medianas y pequeñas empresas, así como de los créditos de consumo e hipotecarios. No obstante, esto se vio compensado por retrocesos en la morosidad de créditos corporativos, así como de grandes y microempresas.

Ahora bien, ¿cómo se desempeñó el sistema financiero de Uruguay? Luego de una década de fuerte crecimiento, su economía ha experimentado una desaceleración muy pronunciada en el último año y medio. Aunque desde el gobierno se ha destacado que la actividad económica acumuló un crecimiento de 1,4% en el año finalizado en junio, los analistas privados se inclinan en general por un diagnóstico de estancamiento.

Respecto al comportamiento del crédito, el monto total de endeudamiento con el sistema financiero asciende a unos US$ 16.800 millones. Esa cifra incluye a las empresas privadas y públicas con los bancos y el endeudamiento de las familias con los bancos y con las empresas financieras no bancarias.

Por último, y en este contexto de bajo crecimiento o relativo estancamiento económico respecto a la morosidad en el sistema bancario uruguayo, ésta sigue siendo baja en una perspectiva histórica pero de todos modos hay una tendencia creciente, que es inevitable dado el ciclo económico. En el segmento familias, la morosidad en los bancos comerciales está estable en torno de 3%, lo que representa un valor muy bajo. En el crédito a las empresas, sí se observa un aumento, desde algo menos de 2% hace un año hasta 3% ahora, aunque el valor del indicador es el mismo que en familias, los márgenes de los bancos en el crédito a las empresas son muchísimo más bajos con lo cual esta suba reviste alguna importancia.

En Panamá, los créditos morosos también incrementaron. Hasta julio de 2016, habían aumentado hasta un 23.6% y siguieron la tendencia hacia finales del año, sumando más de $979.1 millones, una cifra superior a la de diciembre 2015. En el período evaluado, todo el aumento de la morosidad, se produjo en la banca privada y el mayor índice se vio en las hipotecas.

También se observó un fuerte aumento del crédito moroso en la actividad económica del comercio y en el sector de la construcción, como así en los otorgados a las empresas financieras y seguros, la ganadería y el consumo personal.

Mientras tanto en Ecuador, la situación no fue muy distinta y los indicadores señalan que el bajón en la economía nacional también ha impactado en la ciudadanía a la hora de pagar sus cuentas. La morosidad del crédito de consumo superó el 8,57%, generando un incremento de más de 1,72 puntos porcentuales que igual período en 2015 y casi tres más que en el 2014, según datos de la Asociación de Bancos del Ecuador (Asobanca) y de la Superintendencia de Bancos.

Por último, la morosidad de la cartera de las entidades financieras ha subido y señalan que dicho incremento, además de deteriorar los indicadores de la calidad crediticia de las instituciones, demanda mayores gastos para mantener adecuados indicadores de cobertura, así como en la gestión adicional que deben realizar para el seguimiento a los clientes que dejan de pagar.

Según el Informe sobre Bancos de la República Argentina correspondiente a noviembre de 2016, publicado en enero de este año, en la morosidad, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado se redujo levemente en noviembre hasta 1,8%. Mientras tanto, los coeficientes de morosidad de las financiaciones a las familias y a las empresas se ubicaron en 2,7% y 1,2% respectivamente en el período. Por último, respecto a los depósitos totales del sector privado crecieron 7,7% en el mes (6% ajustado por inflación), evolución que fue principalmente explicada por el incremento de 25% en los depósitos en moneda extranjera ante los efectos del Régimen de Sinceramiento Fiscal. Por su parte, el saldo de depósitos en pesos del sector privado creció 2,2% en el mes.

En definitiva se verifica que hay ciertos patrones de conducta que se repiten, mientras que la situación internacional y las elecciones que dieran como nuevo presidente de Estados Unidos a Donald Trump impactaron sobre los índices, ya que varios de los depósitos y tasas bancarias se manejan en la moneda extranjera. El año recién comienza y habrá que ver cómo se avanza.

Fuentes:

enperspectiva.net/elmostrador.cl/BCRA/Deloitte/www.objetiva.com.uy/laestrella.com.pa/BCU/elcomercio.com